Los sueños rotos de Pablo García

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Antes de conocer su obra, coincidí con Pablo García en un taller de creación infantil durante la Semana Cultural que se celebra todos los meses de agosto en Riello. Allí, valiéndose de cartones y botes de témpera y de una paciencia infinita, ayudaba a los pequeños a plasmar en un soporte aquello que hasta entonces solo existía en su imaginación. El resultado de los talleres, que Pablo documentaba orgullosamente al finalizar estos, lo ha recopilado en un libro digital al que ha denominado frágil, en un intento por preservar la ilusión de éstas mentes aún sin contaminar.

Alternando entre diferentes disciplinas como la ilustración, la fotografía o el diseño, Pablo sustituye los pinceles por la cámara de fotos, que en sus manos deja de ser un medio de representación fiel de la realidad visible para convertirse en un medio de creación artística; la imagen resulta una materia en bruto que con la intervención del artista se convierte en un objeto estético autónomo. Explora las posibilidades que ofrece a la fotografía el proceso técnico, empleándola como base para crear sus “foto-pinturas”, en las que altera la realidad a su antojo con el objetivo de intensificar su aspecto estético hasta lograr obras que generan confusión en el que las contempla. Para ello se vale de métodos y estrategias estéticas como series, secuencias o montajes que desvían la atención del espectador hacia la parte artística del trabajo, a través de la cual se muestran los restos de una sociedad pervertida, desvirtuada, en vías de extinción.

Para la realización de sus series utiliza diferentes técnicas artísticas. En Desiderátum el artista se vale de la técnica del claroscuro barroco para aportar dramatismo y sentimiento a los personajes representados de medio cuerpo, acercándose a una versión contemporánea de la serie de los mendigos de Velázquez. A pesar de la aparente siniestralidad de los representados, el artista introduce elementos cotidianos en los retratos que los hacen más cercanos, manifestando una ambivalencia que encontramos en toda su obra. En Bloody Mary, se apropia de detalles de imágenes de internet para construir rostros de mujeres de belleza ideal a las que añade un desconcertante rastro de sangre que las sitúa en el ámbito de lo terrenal.

Por otro lado, las series crack y club son deudoras de la fotografía objetiva o deadpan cuyo punto de partida se puede encontrar en la escuela de Dusseldorf y en las enseñanzas de Bernd y Hilla Becher.  Se trata de imágenes de estética fría y objetiva con un enfoque muy preciso que documentan la desaparecida arquitectura industrial, que en este caso se traduciría en locales cerrados de León y clubs de carretera como metáfora de la fugacidad de la vida frente a la inmensidad del paisaje. En Memento Mori las instantáneas tienen el aire informal de las fotografías tomadas por aficionados. Captura momentos inesperados y con estas imágenes construye secuencias dinámicas de una narración doméstica que reflejan situaciones personales y cotidianas.

En la actualidad Pablo García está más centrado en su trabajo como diseñador gráfico y como ilustrador, disciplina en la que da rienda suelta a la ironía.

 

 

Más información sobre Pablo García en www.pabloga.com

Libro digital frágil http://issuu.com/pablojeje/docs/fragil2014  

http://issuu.com/pablojeje/docs/fragil2013

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