La inmensidad de los paisajes de Rafael Anel

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Recién aterrizada tras el viaje a Bilbao acompañando a Rafael Anel en su primera exposición en el País Vasco, al mirar por la ventana me vienen a la mente las palabras de un amigo que al contemplar las obras me decía: “Estas obras emanan paz, serenidad. Invitan a sentarte frente a ellas y contemplarlas durante horas, dejándote trasladar hasta ese lugar sereno y tranquilo que representan. Tienen un efecto sedante”.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, Rafael cursó parte de la carrera en Portugal a donde se trasladó gracias a una beca Sócrates. Artista polifacético, su trabajo no se ciñe exclusivamente al lienzo, sino que explora nuevas vías de expresión a través de las nuevas tecnologías, pasando de las vídeo- instalaciones a la escultura y regresando siempre a la pintura.

Reacio a que se le encasille en ningún tipo de estilo o género, su obra sobre lienzo transita por diferentes vías, alternando la figuración con la abstracción dependiendo de lo que quiera expresar y mostrar en cada momento. En sus retratos, con una clara referencia al pop art,  utiliza una paleta de colores vibrantes y planos, consiguiendo unos resultados de gran fuerza expresiva. Por otro lado, sus campos de color, que reflejan la inmensidad de la naturaleza, la ausencia de límites que explicaba Kant en su Crítica del Juicio (1970), muestran un gran conocimiento del arte del pasado y nos recuerdan a los grandes paisajistas del siglo XIX, como William Turner o más cercanos en el tiempo a expresionistas americanos como Rothko. Son obras de apariencia simple y espontánea en los que la gama cromática se reduce a unos tonos ocres y suaves, diluidos por el lienzo creando un aspecto brumoso, sugerente, donde cobrarán especial importancia las texturas y los trazos de grafito, creando unas obras que invitan a la meditación. Lo que le interesa a Rafael de una obra no es tanto su resultado sino el camino que le ha llevado hasta allí, la experimentación con los colores, los materiales, las texturas, la manera en que éstos interactúan libremente con el lienzo y su percepción por parte del espectador.

La actual exposición que se puede visitar en Zaila (c/Henao, 27, Bilbao) hasta el 16 de Enero, es el resultado de una coherente trayectoria artística. Partiendo de un origen abstracto, pasa por una etapa en la que se acerca ligeramente a la figuración mostrando unas siluetas que recuerdan a los paisajes de su tierra natal para regresar en esta ocasión a la práctica total disolución de las formas. Así como al trabajar con el vídeo o con la escultura se interesa más por el ser humano y su relación con el entorno, la singularidad de su obra sobre lienzo radica en el deseo de que no sea más que pintura que refleje los efectos atmosféricos que le rodean. Como novedad, en esta ocasión se intuye la huella del ser humano en los bocetos y utensilios artísticos que aparecen tímidamente representados en algunos lienzos.

Más información en:

http://rafanel.wordpress.com/ (en proceso de construcción)

http://www.zaila.es

 

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Fotografía de José Martín-Granizo

 

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3 comments

  1. Gran obra y gran artista y me encanta el post (claro, conciso y descriptivo). Me encantaría poder ir a ver la exposición. las fotografías de José Martín-Granizo son magníficas, como toda su obra.

    Gracias Marta por permitirnos compartir tus impresiones

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