En el taller con José Luis Casas

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Hay ocasiones en las que para conocer a un artista y su obra no hay nada mejor que acercarse hasta su taller. Este es el caso de José Luis Casas Paramio. El lugar donde el escultor materializa sus ideas reúne todas las características aplicables a sus obras. Se trata de un espacio amplio, sobrio, meticulosamente ordenado y muy limpio. El espacio interior, dividido en varias estancias que utiliza para trabajar el hierro o la madera, o simplemente como almacén, se complementa con una zona exterior destinada al trabajo de la piedra.

Cuidadosamente clasificados en diversas estanterías y rincones se encuentran los materiales que el artista utiliza como soporte para sus trabajos. Elementos que muestran una estrecha vinculación con su tierra natal, enlazando estéticamente con la tradición de su territorio. Esta relación entre la naturaleza y la materia es la raíz de sus esculturas. A partir de ahí el artista trabaja los materiales explorando conceptos como los de vacío y volumen, luz y sombra, limite e infinitud. Su obra se puede resumir perfectamente en sólo tres términos: forma, materia y vacío. Una vez elegidos los materiales a utilizar, José Luis interviene en ellos extrayendo toda la energía que contienen en busca de unas formas geométricas claras, puras, austeras y arcaicas. El material utilizado es vital para el resultado, la textura de la que extraerá todo su potencial expresivo. Tanto éste como la forma son los medios que el artista utiliza para lograr su propósito. Sus pretensiones son estrictamente objetivas y no representan ninguna realidad exterior al hecho artístico, reduciéndose a problemas formales y soluciones espaciales.

En sus inicios trabaja con la madera, el yeso y la piedra, materiales más asequibles y que le permiten experimentar con el material y la forma durante sus años de estudiante de Bellas Artes. Por esas mismas fechas introduce el hierro en su obra, buscando siempre el equilibrio entre texturas, volúmenes y espacio. Durante la carrera trabaja como colaborador de Ibarrola y realiza su doctorado en la universidad del País Vasco, quizás de ahí la similitud de sus  trabajos con la de los escultores vascos. Recientemente ha introducido los mármoles, entre los que destaca el alabastro, un material que por sus características translúcidas le permite trabajar con los efectos lumínicos. En la última serie incluye también el cromatismo artificial en pequeñas dosis, logrando una magistral mezcla de materiales, texturas y color.

Con el tiempo las exposiciones se han ido sucediendo hasta la recientemente  desmontada en la galería Lorenzo Colomo de Valladolid. Prepara en la actualidad otra en Menorca, para disfrute de los afortunados veraneantes que la puedan visitar. Se aprecia en esta última serie una magnífica evolución en la constante búsqueda del equilibrio entre masas, volúmenes, espacios y texturas. La integración del concepto de la luz a través de los mármoles y su aplicación a la escultura es un gran acierto que resulta en unas obras más reflexivas y rigurosas.

 

Más información en el blog del artista: http://joseluiscasas.blogspot.com.es/

 

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