Los fantasmas de Andrés A. Cordero

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Con raíces en la montaña leonesa, lugar al que acude en busca de tranquilidad todos los años, Andrés nace en Madrid para trasladarse posteriormente a Bilbao, donde reside actualmente. Su formación  es completamente autodidacta, aunque lleva toda la vida ejercitando la pintura y el dibujo, quizás por una necesidad de extraer esa energía que bulle dentro de él y que el discurrir del día a día no le da pie a sacar. Siente la pintura como una liberación. Con los años esta afición ha ido ocupando cada vez más tiempo y retirado en su taller ha continuado trabajando sin decidirse a mostrar los trabajos, con la indecisión del que realiza algo por primera vez.

A primera vista sus obras recuerdan notoriamente a Saura, especialmente en el tratamiento del color, reducido básicamente a negros, grises, blancos y marrones, aunque en ocasiones amplíe la paleta, principalmente en las acuarelas. Y ahí terminan las similitudes. La temática de las obras de Andrés nada tiene que ver con las de Saura. En el caso que nos ocupa no hay una temática definida, el artista comienza a pintar de manera irracional y las ideas van surgiendo durante el acto. Sus obras están protagonizadas por personajes anónimos o multitudes, representadas estas últimas como una avalancha de figuras distorsionadas que ocupan la totalidad del lienzo, como si de garabatos frenéticos se tratara. Lo que le interesa al artista no es la representación fiel de los modelos, sino la imagen mental que se ha forjado de estos. En sus retratos la figura se reduce a esquemas elementales, quizás la ausencia de preparación académica le aleja de una representación de imagen perfecta. Las obras, de temática recurrente, pueden verse indistintamente desde una perspectiva abstracta o una figurativa, presentando una situación ambivalente que provoca desasosiego en el espectador al intentar interpretarlas. La ausencia de indumentaria y las actitudes de las figuras que parecen agitarse por el deseo  hacen que la sexualidad se convierta en un rasgo definitorio de las obras.

Las figuras están realizadas con pinceladas de trazos gruesos, contundentes, conformando el contorno de los personajes en ocasiones o con un marcado carácter expresionista en otras. Los fondos, generalmente blancos o grises, enfatizan el aspecto tenebrista de las pinturas y las dotan de mayor expresividad. Es también destacable el nulo interés del artista por representar el espacio, resultando en unas obras bidimensionales.

Ahora que se ha decidido a sacar su obra del taller sólo nos queda esperar a que realice alguna exposición en nuestra ciudad para poder disfrutar de sus trabajos en directo.

Se puede encontrar más información sobre el artista en la página web www.elcajondelarte.com

 

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