Julio López Hernández (Madrid, 1930) vuelve a los museos

El fumador.

 

El escultor madrileño inaugura en 2016 dos exposiciones en Madrid: por un lado presenta una retrospectiva en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en colaboración con la Fundación Banco Santander. Una muestra comisariada por su hija Marcela en la que presenta 90 dibujos junto a 31 esculturas y 16 medallas en el lugar donde comenzó sus estudios artísticos y de la que es miembro desde 1986. La muestra, bajo el título Camino inverso se podrá visitar hasta el 6 de marzo. Publicará, coincidiendo con la muestra, un libro, «Notas a pie de obra», en el que hace comentarios sobre «la médula de mis creaciones», tarea que comenzó a realizar al quedarse viudo en 2011. 

También será uno de los artistas de la exposición colectiva Realistas de Madrid que el Museo Thyssen dedicará al realismo madrileño. A partir del 9 de febrero podremos ver junto a la de Julio López la obra de Antonio López y su mujer Isabel Quintanilla, Amalia Avia, Francisco López Hernández, María Moreno y Esperanza Parada. Esta muestra estará comisariada por Guillermo Solana, director artístico del Museo y por María López, hija de Antonio López e incluye unas 90 piezas entre óleos, esculturas, relieves y dibujos. Está realizada en colaboración de la Comunidad de Madrid y se podrá visitar hasta el 22 de mayo.

Hijo y nieto de orfebres, tanto él como su hermano Francisco eligieron el oficio de escultor. Realizaron sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando donde conocieron a Antonio López, Lucio Muñoz, Amalia Avia o Carmen Laffon con quienes formarán la Escuela del denominado realismo madrileño. Julio obtuvo una beca del Liceo Francés y la Pensión de Bellas Artes de la Fundación Juan March, lo que le permite ampliar su formación en Francia e Italia. Desde 1970 ejerció como profesor de Modelado de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid.

Comienza trabajando tallas religiosas, aunque pronto evoluciona hacia el llamado nuevo realismo, utilizando temas más cotidianos y familiares, siempre con el bronce como principal material de sus obras y dando gran importancia a las texturas. Muchos de los modelos que elige son madrileños, y gran cantidad forman ya parte de las calles de esta ciudad. Adquiere gran reputación por sus medallas, y hacia 1975, continuando con su estilo realista, comenzará con la elaboración de piezas a tamaño natural a las que irá descomponiendo en fragmentos, mostrando el vacío, lo incompleto, dotándolas de un sutil surrealismo muy personal. Su obra se encuentra en gran cantidad de colecciones tanto nacionales e internacionales.

Ahora, a sus 86 años, sigue trabajando incansablemente y presenta estas dos muestras en la capital de nuestro país.

 

 

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