ANDRÉ MASSON Y LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

Don Quichotte et le char de la mort, 1935. André Masson

 

Con André Masson y Joan Miró escribimos otra de las famosas vidas paralelas de dos de los iconos culturales del siglo XX, fundamental para entender su obra y sus repercusiones en la historia del arte.

Más conocido por su etapa surrealista y expresionista, André Masson (Balagny-sur-Thérain, 1896 – París, 1987) comenzó indagando en el cubismo incitado por su gran amigo Juan Gris. En la década de los años veinte, su taller de la rue Blomet era un importante centro de reunión de la vanguardia parisina, Giacometti, Leiris, Artaud, Bataille… se reunían allí asiduamente, y también lo haría Joan Miró que instaló su taller en esa misma calle en 1924. Ambos comparten su interés por la pintura onírica y automática y comienzan una estrecha y duradera amistad. En 1929 Masson discute con Breton y abandona el grupo. Esos años su obra se aleja del automatismo y se vuelve más realista.

Su gran pasión por nuestro país le empuja a trasladarse aquí durante la Guerra Civil a luchar contra las tropas franquistas. Será esta su segunda Guerra, tras su participación en la I Guerra Mundial que le deja graves secuelas de por vida. Las masacres vividas entonces le marcarían definitivamente, y así lo refleja en su obra. Recorre Andalucía a pie y conoce otras partes de la geografía Española como Castilla, Madrid… En 1934 se instala en Tossa del Mar, Gerona, localidad muy frecuentada por artistas. Durante esta estancia en españa estrecha su amistad con Miró, hasta el punto de hacerle testigo de su segundo matrimonio con Rose Maklés. Durante estos años Masson retrata el folklore y tradiciones españolas, en especial la tauromaquia, con un estilo surrealista muy personal. Su admiración por Goya y Velázquez será tal que sus hijos llevan los nombres de Francisco y Diego.

Tras finalizar la Guerra Civl regresa a Francia y se reconcilia con Breton, volviendo a formar parte de los surrealistas ortodoxos, hasta su exilio a EE.UU durante la II Guerra Mundial. Desde su retiro en Connecticut se convierte en pionero del expresionismo abstracto y elemento determinante para la pintura de Jackson Pollock, asunto que trataremos en otra ocasión.

 

André Masson, Esperando la ejecución, 1937.

 

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