La indomable Leonora Carrington

Leonora Carrington. Ab Eo Quod, 1956.

 

Nació en 1917 en Chorley, un pueblo de la zona rural de Lancashire, en el seno de una aristocrática familia inglesa, donde se crió escuchando los cuentos fantásticos y relatos celtas que le contaba su nanny, antes de vagar de colegio en colegio debido a su carácter indomable. A pesar de la rigidez de su educación, las fronteras nunca se interpusieron en su camino.  A los 19 años se trasladó a Londres para cursar estudios en la prestigiosa academia de arte de Amédée Ozefant y a los 20 años se escapaba con Max Ernst, 27 años mayor que ella y casado, a París, donde el pintor le introdujo en los círculos surrealistas que comenzaban a surgir en la capital francesa. Entabló amistad con Joan Miró, André Breton y otros artistas con los que compartió las veladas del Cafè “Les Deux Magots”.

Posteriormente la pareja se trasladó a la comuna de Saint-Martin-d’Ardèche, en el sureste del país, hasta que en septiembre de 1939, Max Ernst fue detenido y hecho prisionero en el campo de Les Milles. Leonora sufre una profunda crisis psíquica, y se ve obligada a huir a España. Sus padres consiguen localizarla y la internan en un hospital psiquiátrico de Santander, experiencia que la marcó tremendamente y que tendrá gran repercusión en su obra. Tras huir del hospital se refugia en la embajada de México en Lisboa, conoce al escritor Renato Leduc, con quien se casa en 1941 y viaja a Nueva York antes de trasladarse a México, donde se reencontrará con sus viejos amigos surrealistas también exiliados: André Breton, Benjamin Péret, Alice Rahon, Wolfgang Paalen. Se hace amiga de otras pintoras surrealistas como Frida Kahlo, Kati Horna y Remedios Varo, con la que entablaría una gran amistad y gracias a quien conocerá a su segundo esposo, Emericko Weisz, el compañero de Robert Capa, con quien tiene dos hijos.

Esta trayectoria de huidas tiene se refleja en sus obras, que se nutren tanto de sus vivencias personales como de la mitología, la fantasía, la alquimia… creando un mundo surrealista de gran elegancia. Trabajaba mucho con su gran amiga Remedios Varo, con quien también realizó una obra de teatro y cuya obra tiene un gran parecido con la suya. Los últimos años se dedicó a la escultura, modelada a partir de cera, con la que creaba figuras antropomórficas de gran volumen. Tras una vida de deambular por medio mundo y de huidas, Leonora vivió prácticamente recluida en México hasta que fallece a los 94 años.

 

@Leonora Carrington. La hermana del Minotauro, 1953.

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