“Flowing Drops” de Francisco Suárez en la Hospedería Fonseca en Salamanca

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Francisco Suárez, uno de nuestros artistas más reconocidos, expone sus últimos trabajos en la Hospedería Fonseca (Calle Fonseca, 2, Salamanca) bajo el título Flowing Drops. El artista une a su característico juego de líneas y colores la experimentación con los formatos, logrando un juego óptico y estético muy interesante. La muestra se podrá visitar hasta el 24 de julio en horario de martes a sábado de 12 a 14 h. y de 18 a 21 h; domingos y festivos de 10 a 14 h; lunes cerrado. Adjuntamos nota de la exposición:

Nunca la naturaleza dice una cosa y la sabiduría otra
Décimo J. Juvenal

Desde su nacimiento hace algo más de un siglo, el arte abstracto ha mostrado dos vías de desarrollo. Una hecha de impulsos líricos, vinculada a la inspiración y al individualismo; otra basada en el rigor y la geometría que, tras liberar a las obras de todo componente sentimental y anecdótico, busca crear imágenes cuyo único sentido es su concreta presencia visual.

Francisco Suárez (León, 1965) es heredero de estas dos vías que, en su trabajo, lejos de oponerse, parecen encontrar un punto de confluencia; ha llegado a la abstracción geométrica desde sus propios procedimientos.

A finales de los noventa se centró en el comportamiento de los materiales y en la posibilidad de crear obras al margen de la habilidad manual. El vertido de la pintura en el soporte provocaba la aparición de imágenes como revelaciones del azar.

El paso siguiente consistió en el empleo de pequeñas botellas para verter la pintura, lo que le permitía, controlando lo azaroso, trazar líneas muy precisas, que enseguida se convirtieron en el tema principal de las obras.

De este modo, los característicos campos de líneas coloreadas que vemos en sus cuadros vienen a ser gotas de pintura derramadas cuidadosamente, fluyendo por la superficie del cuadro. De ahí el título de esta exposición, Flowing Drops, gotas fluyendo.

Las obras nacen fruto de la premeditación, del cálculo de las proporciones, de la elección de los colores, pero sólo se resuelven en el acto mismo de pintar. Así, la superficie del cuadro es la huella de un suceso pictórico, con su latido y su inexactitud. Cada línea es parecida a la anterior, pero no idéntica, como las hojas de un árbol.

 

Francisco-Suárez_Fonseca-07

 

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